Sin catálogos
La lama es lo que decide qué se ve, cuánto pesa y cuánto aguanta. Aquí van las cuatro que se montan de verdad, y para qué sirve cada una.

Tres cosas: cuánto tapa, cuánto pesa y cuánto aguanta un golpe. Todo lo demás es acabado. Y el peso no es un detalle: es lo que decide el eje, los muelles y cómo se calcula automatismos de puertas enrollables Barcelona, así que cambiar de lama a mitad de proyecto cambia el presupuesto entero. Por eso conviene decidir la lama antes de ver el automatismo.
Una misma lama se fabrica en varios materiales, y ahí manda dónde está el cierre. Cerca del mar o en un local con mucha humedad, el acero galvanizado normal sufre; en un garaje seco aguanta perfectamente y sale mejor de precio.
No es una lama continua: son varillas curvadas que dejan pasar el aire además de la vista, así que ventila el hueco por donde va montada. Por eso también aparece en garajes que necesitan corriente de aire, no solo en portales antiguos. A cambio, al no cerrar hueco a hueco, aísla menos del ruido y del frío que las otras tres lamas.
Pruébalo tú
Cambia la lama, el material y la forma de abrirla, y ve cómo queda. Después súbela: con motor sube suave; a mano, a tirones. Si la vas a motorizar, el peso de esta lama es lo que decide cómo se calcula el automatismo de puertas enrollables Barcelona.
Es un dibujo para que veas la diferencia, no una foto de una obra nuestra. Las fotos reales están más abajo y en las otras páginas.
Las cuatro que se montan
Es la que más tapa y la que más aísla del ruido y de las miradas. Va bien en garajes, almacenes y locales que no necesitan enseñar nada por la noche. Pesa más que las otras, así que es la que más manda a la hora de elegir el motor si algún día se pone.
Lleva agujeros repartidos por la lama. Cierra igual, pero por la noche se ve el escaparate y entra algo de luz y de aire. Es lo habitual en comercio de calle, sobre todo cuando el escaparate es lo que vende.
Deja ver menos que la troquelada y protege algo más del polvo y de la lluvia de lado. Buen punto medio cuando quieres que se intuya el interior sin enseñarlo entero.
Es la clásica de varillas curvadas. Se ve el interior a través de ella y pesa poco, pero protege menos del vandalismo. Se sigue viendo mucho en portales antiguos y en galerías comerciales, y al pesar tan poco es de las lamas que menos esfuerzo le pide al motor si algún día se motoriza.
Antes de mirar el material, está el tipo de lama: la ciega es la que más pesa y la que más sale, troquelada y microperforada quedan en un punto intermedio, y la de ballesta es la más económica de las cuatro.
Lo más común. Resiste bien y sale a buen precio. El galvanizado es lo que le da la protección contra el óxido, así que los golpes que pelan la lama son los que empiezan a dar problemas.
Aguanta mucho mejor la humedad y la sal, así que gana en zonas cerca del mar o en locales con mucha limpieza a chorro. Cuesta más.
Pesa poco, no se oxida y va bien en accesos que se abren muchas veces al día. A cambio, se abolla con más facilidad que el acero.
Preguntas frecuentes
De la medida, del tipo de lama, del material, de si lleva motor y de si es instalación nueva o reparación. Por eso no damos precios por teléfono a ojo: vamos, lo vemos y te damos precio cerrado.
Sí. Locales comerciales, garajes de comunidad, naves y accesos de negocio. El cálculo cambia bastante entre unos y otros, sobre todo por el peso y por las veces que se abre al día.
Una llamada o un WhatsApp con dos fotos y ya sabemos por dónde va. El presupuesto es gratis y sin compromiso.